Aprendizaje dialógico

Diálogo igualitario:

Todas las personas somos iguales y todos tienen voz. Tiene el mismo valor la opinión de un profesor de universidad que la de una persona analfabeta que participa en el Proyecto, ya que los argumentos que se dan para defender las propuestas planteadas deben estar basadas en pretensiones de validez y se rechazan las pretensiones de poder. El diálogo igualitario se da en todas partes y sobre cualquier tema: la forma de hacer las clases, las actividades que se llevan a cabo, los contenidos de los módulos, etc. Todas las propuestas son discutidas, negociadas y matizadas.

Así se dan situaciones como la de decidir hacer un módulo que los coordinadores proponían que no se hiciera. Este hecho sería impensable en otros modelos donde los profesores utilizarían los mecanismos de poder que tienen para imponer su decisión. El diálogo se produce de manera fluida y aparece en cualquier momento: en el pasillo, en una clase, durante una fiesta o en un Consejo de Centro. Dicho de otro modo, llevamos el mundo de la vida en un espacio que tradicionalmente pertenece al mundo del sistema.

 

Transformación:

Los principios del aprendizaje dialógico comportan un proceso de transformación. Personas analfabetas que hacen exposiciones, fracasados ​​escolares que han accedido a la universidad, o personas que no participaban en proyectos sociales y educativos y ahora son las impulsoras de entidades, son ejemplos. La implicación en movimientos colectivos y la influencia en su entorno han sido fruto de un modelo basado en el diálogo y en la transformación.

También trabajamos y aprendemos con las personas que presentan alguna discapacidad (ya sea física, psíquica o sensorial) para la transformación de su situación. Intentamos ayudar a superar todas las barreras con las que se encuentran para acceder a espacios culturales y educativos en un ambiente de plena igualdad con el resto de participantes. De esta forma ofrecemos posibilidades de adquirir una mayor autonomía y una transformación del entorno ya que esta convivencia acaba haciendo que todas las personas seamos iguales.

 

Creación de sentido:

Este funcionamiento permite superar también la pérdida de sentido propia de la modernidad tradicional. A través de la participación, la solidaridad, el diálogo y los rasgos representativos que definen el proyecto, se da un proceso de creación de sentido. La persona que viene a aprender a leer y escribir descubre que, además, tiene un espacio de relación y la posibilidad de participar activamente en el proyecto aportando su conocimiento y cooperando con los demás: no sólo aprende a leer sino que organiza la semana cultural, colabora con los demás participantes y se entrevista con el concejal del distrito para conseguir financiación para una nueva actividad. Este proceso en el que entra la persona ayuda a la persona a desarrollar unas capacidades de autonomía, de reflexión, de gestión y de organización que los aplica no sólo en el ámbito académico sino en todos aquellos que configuran su vida: familiar , personal, laboral, vecinal, etc.

 

Dimensión instrumental

Cabe destacar que este ambiente de diálogo no se hace en detrimento del aprendizaje, al contrario le favorece. El aprendizaje instrumental es uno de los objetivos del proyecto. Las personas deciden dialógicamente qué quieren aprender y siempre deciden que quieren aprender el máximo: todos aquellos conocimientos que les permitan acceder a otros estudios, mejorar su situación laboral u organizar una nueva entidad. Ejemplo de ello sería el gran número de personas que habían sido etiquetadas como fracasadas escolares y que tras pasar por la escuela han accedido a la universidad.

 

Igualdad de diferencias

Este proceso de valoración de la cultura propia para alcanzar los conocimientos de la cultura dominante que permiten no quedar excluidos inserta dentro de lo que llamamos igualdad de diferencias. De la misma manera que todas las habilidades son valorables y valoradas, todas las culturas son igual de válidas y es necesario que las respetamos, pero eso no debe implicar la exclusión social. En el caso de las personas que pertenecen a una cultura con una tradición literaria oral, la opción no debe ser ni seguir siendo analfabetas ni aprender la literatura dominante, sino adquirir los conocimientos necesarios para poder expresar su cultura en las formas priorizadas por la sociedad, y compartir los saberes de las diferentes culturas a través del diálogo. En los grupos, diferentes personas gitanas, marroquíes, chinas o payas comparten sus saberes y deciden colectivamente qué cosas quieren aprender para poder expresarlas y qué conocimientos y valores de las otras culturas les son útiles.

 

Inteligencia cultural

Sólo se puede conseguir esto si se parte de la base que todo el mundo tiene capacidad para aprender y nadie tiene déficits: todos tienen inteligencia cultural. Las personas sabemos cosas diferentes que hemos aprendido en contextos académicos, prácticos o cooperativos. Hay quien ha aprendido historia en la escuela, quien lo ha hecho trabajando de administrativo en un archivo o que lo ha hecho comentando películas con un grupo de amigos. Por lo tanto, todo el mundo es inteligente como lo demuestra el hecho de que ha aprendido lo que ha necesitado en los contextos en los que ha participado, que en muchos casos no son académicos. Si partimos de las habilidades académicas excluimos aquellas personas que no las poseen. Por el contrario, partir de la inteligencia cultural implica utilizar habilidades prácticas, académicas y cooperativas. Un ejemplo de esto sería cuando los participantes de un grupo de lengua pueden recitar poesías tradicionales o cantar canciones populares que han aprendido a lo largo de la vida (habilidades prácticas y cooperativas) aunque no sepan qué es la métrica y la rima. El coordinador puede explicar estos conceptos (habilidades académicas) y proponer actividades sobre el tema. De esta forma las personas participantes no sólo aprenden una habilidad académica sino que valoran sus conocimientos previos y se hacen conscientes de su capacidad de creación cultural.

 

Solidaridad

En este contexto de diálogo se superan factores excluyen como, por ejemplo, que cada uno vaya a la suya. Unos participantes ayudan a los demás en los aspectos que conocen más, asesoran la coordinadora del grupo sobre cómo debe hacer las clases para que todo el mundo alcance los objetivos o participan en una campaña para conseguir que las personas analfabetas accedan al proyecto. El poder o el dinero, que son medios propios del mundo del sistema, son sustituidos por la solidaridad.